Luis Zapata de Chaves (1526-1595) relata sus luchas contra la obesidad y las medidas extremas que tomó para combatirla. Nos lo relata en la Miscelánea (también conocida como Varia historia).
Yo temí la gordura tanto en mi juventud, viendo los inconvenientes dichos, que hice al reparo remedios grandísimos. No cené en más de diez años, sino comía al día una sola vez; nunca bebí antes ni después vino, con lo que se engorda mucho; no comí en grandísimo tiempo cocido; anduve algún tiempo vendado el cuerpo, dormí algunas noches con grebas para enflaquecer las piernas; vestía y calzaba tan justo que era menester descoser a la noche las calzas para quitármelas (porque a la noche a todo hombre se le engrüesan las piernas) y cuando había sarao y danzas con las damas a la noche en Palacio, porque la cama enflaquece las piernas, me acaeció muchas veces para llevar delgadas estarme en la cama todo el día, con lo que al fin salí, gracias a Dios, con mi intento, ni yo llegara hoy a sesenta y seis años con salud, si la templanza no fuera en mí ayuda y remedio.
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