domingo, 15 de marzo de 2026

MEDICINA DE GUERRA (M.A.S.H)


Fresco Pompeyano. Eneas herido

En la Eneida de Virgilio tenemos una de las primeras descripciones de una cirugía de guerra, con la ayuda de un médico, una planta medicinal y una diosa, madre de Eneas. Sacada la punta de lanza del muslo de Eneas, ganará el combate singular con el latino Turno y dominará el Lacio. ¡Misión cumplida¡


LXXVII.

En tanto que con ímpetus furiales
Corriendo la campaña Turno hacía
En carro vencedor destrozos tales,
Bañado de la sangre que vertia
Van á Enéas llevando á sus reales
Fiel Acate y Mnesteo; compañía
Le da Ascanio, y él mismo en su asta larga
Cada segundo paso el cuerpo carga.

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LXXVIII.

Roto el cabo, la punta que le hiere
El héroe trata de arrancar; se irrita
Su impaciencia; algún medio, aquel que fuere
Brevísimo entre todos, solicita:
Que abra los bordes de la llaga quiere
Ancha espada, y los senos que visita
Hondo el hierro, descubra; tal su ruego,
Y que á lidiar le restituyan luego.

LXXIX.

He aquí venido había a su presencia
Yápix, hijo de Yaso, aquel que Febo
Señaló con gloriosa preferencia:
Sí, que a él, estando aún tierno mancebo,
Comunicó sus dones y alta ciencia
El Dios, llevado de amoroso cebo;
De los agüeros enseñóle el arte,
Yen su cítara y arco dióle parte.

LXXX.

Mas él, que al caro padre desahuciado
Sólo pensaba en prolongar la vida,
De sanitarias plantas el callado
Estudio cultivó por escondida
Senda. En su lanza Enéas apoyado
Está, y a sordas brama, y de crecida
Juventud que le cerca, el vago espanto
Contempla inmóvil y del hijo el llanto.

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LXXXI.

Remángase la veste el buen anciano
Al uso de Peon; y con discreta
En balde aplica y diligente mano
Hierbas divinas de virtud secreta;
El encarnado hierro tienta en vano;
Con tenaza mordaz tal vez lo aprieta.
¡Ah! no da el almo Apolo traza alguna,
Ni encamina el conato la Fortuna.

LXXXII.

Y ya el pavor invade el campamento,
Espantosa amenaza se aproxima,
En polvo se condensa el firmamento,
Tropel de caballeros se oye encima;
Y mil dardos y mil cruzando el viento
Van doquiera a caer, y ponen grima
Al par de combatientes y de heridos
Voces de rabia y de dolor gemidos.

LXXXIII.

Vénus, en tanto, del afan movida
Que el corazon materno le atormenta,
Díctamo coge en el cretense Ida—
Hierba que allí lozana se presenta,
De pubescentes hojas revestida;
Flores la cubren de color sangrienta,
Y pace de ella la silvestre cabra
Si cruda flecha su espinazo labra.

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LXXXIV.

La raíz salutífera recata
Encubierta la Diosa en nube umbría,
Llega, y en modo oculto el agua trata
Que en limpísimos vasos puesta, hervia;
Virtud comunicándola, desata
El díctamo, y el zumo de ambrosía
Que las fuerzas vivífico recrea,
Esparce, y odorante panacea,

LXXXV.

Con esta linfa Yápix, que no sabe
La merced de la Diosa recibida,
Lava la llaga: al punto, pues, el grave
Dolor huye del cuerpo; en la honda herida
Restáñase la sangre; ya suave
Tras la mano la flecha no traída
Saliendo va; y el adalid doliente
Todas sus fuerzas reintegrarse siente.

LXXXVI.

«¡Armadle, armadle, que lidiar desea!»
Ante todos así Yápix inflama
El turbado concurso á la pelea.
«Y tú, ilustre caudillo,» luégo exclama,
«No pienses que este triunfo humano sea;
Mi arte, mi diestra nada obró: te llama
Fuerza más alta, voluntad divina
Que á mayores objetos te destina!»

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El término díctamo se refiere principalmente a un grupo de plantas aromáticas y medicinales que han sido valoradas desde la Antigüedad. La más común es el Díctamo de Creta (Origanum dictamnus). Es la especie más famosa históricamente. Es una planta perenne de la familia de las lamiáceas (pariente del orégano), originaria exclusivamente de la isla de Creta. Se consume tradicionalmente en infusiones por sus propiedades digestivas y cicatrizantes. En la mitología y la literatura (desde Aristóteles hasta Virgilio), se decía que las cabras salvajes heridas buscaban esta planta para expulsar las flechas de su cuerpo.


Eneida.  Canto XII, versos 385 y siguientes

jueves, 12 de marzo de 2026

EL MONITO PUNCH



Premios no pidas:que premios regale el amante canoso / para entibiar con tu piel sus miembros faltos de amor.

Tibulo. Elegías. Libro I, 8, versos 29 - 30


https://www.diariodesevilla.es/television/historia-monito-punch-peluche-naranja_0_2005982821.amp.html

sábado, 28 de febrero de 2026

EL TROMPO



En la Eneida, poema épico, hay momentos tiernos en las comparaciones. Ahora sobre los juegos infantiles.

Como a veces da vueltas y más vueltas al impulso de un vibrante cordel
el trompo volandero que los niños absortos en el juego
hacen dar amplios giros en el ruedo de un pórtico vacío.
Agitado por la cuerda, va trazando una vuelta tras otra
- el corro de muchachos inclinados sobre él se pasma boquiabierto del misterio
del girandero boj-, el cordel le sigue dando bríos...

Eneida, VII, 377-382

domingo, 8 de febrero de 2026

MELLIZOS

Le alegra ver a salvo la nave y ver a los compañeros recobrados, 
le da una esclava experta en las tareas de Minerva, es cretense,
de nombre Fóloe, con dos mellizos que a sus pechos cría.


Eneida,
V 285

jueves, 5 de febrero de 2026

EL NIÑO EN EL ESTANQUE



Claramente Hijos de la Ira es una obra triste, nihilista, terrible. Dámaso Alonso no da tregua. En su poema El día de los difuntos hay un fragmento terrible en el que se narra el peligro en que se encuentra un niño, un niños que ¿era él mismo?


¡No, no le conozco, no sé quién es aquél niño!
Ni sé siquiera si es un niño o una tenue llama de alcohol
sobre la que el sol y el viento baten.
Y le veo lejano, tan lejano, perdido en el bosque,
furtivamente perseguido por los chacales más carniceros
y por la loba de ojos saltones y pies sigilosos que lo ha de devorar por fin
entretenido con las lagartijas, con las mariposas,
tan lejano,
que siento por él una ternura paternal,
que salta por él mi corazón, de pronto,
como ahora cuando alguno de mis sobrinitos se inclina sobre el estanque de mi jardín,
porque sé que en el fondo, entre los peces de colores,
está la muerte.
(¿Me llaman? Alguien con una voz dulcísima me llama. ¿No ha pronunciado alguien mi
nombre?
No es a ti, no es a ti. Es a aquel niño.
¡Dulce llamada que sonó, y ha muerto!)


domingo, 25 de enero de 2026

INDUCCIÓN A LA TRAVESURA




Anoche me sorprendió la viveza y la alegría de este poema que Don Dámaso Alonso dedicó al hijo del poeta Luis Rosales. Es alegre, feliz , divertido; un canto a la infancia y sus travesuras y maldades. Me ensanchó el alma su lectura.

Los consejos del tío Dámaso a Luis Cristóbal

Haz lo que tengas gana,
Cristobalillo,
lo que te dé la gana,
que es lo sencillo.
 
Llegaste a un mundo donde
manda la chacha,
mandan los mandamases
y hay poca lacha.
 
Caso nunca les hagas
a los mayores.
Los consejos de Dámaso
son los mejores.
 
Tira, mi niño, tira,
si te da gana,
los libros de papito
por la ventana.
 
Cuélgate de las lámparas y los manteles,
rompe a mamita el vaso
de los claveles.
 
¿Que hay pelotón de goma?
Chuta e impacta.
¡Duro con la pintura
llamada abstracta!
 
Rompe tazas y platos.
¡Viva el jolgorio
y las almas benditas
del purgatorio!
 
La mejor puntería
te la aconsejo
si es que se pone a tiro
cualquier espejo.
 
Aún hay más divertido:
coge chinillas,
y con un tiragomas,
¡a las bombillas!
 
Pero ahora se me ocurre
algo estupendo,
donde papá se encierra
vete corriendo.
 
¡Macho, cuántos papeles!
Tú, con cerillas,
vas y a papá le quemas
esas cosillas...
 
¡Verás qué cara pone!
¡Qué gracia tiene!
Anda, sin que te vea,
mira que viene.
 
Vamos a divertirnos
tú y yo, mi cielo.
Es un asco este mundo:
conviene que lo
 
pongamos boca abajo.
¡Es tan sencillo!
Vamos a hacer un mundo
nuevo, chiquillo!