domingo, 25 de octubre de 2026

LOS NIÑOS MUERTOS



Era Sardanápalo quemándose con sus rentas... Completaban el decorado de la pieza tres o cuatro fotografías de niños muertos. Eran los hijos que se le habían malogrado a doña Laura en edad temprana. Vistos a la luz de las bujías del próximo festín, los pobrecitos tenían cara de muy desconsolados por haberse ido del mundo tan pronto sin alcanzar la hartazga de aquella noche.

miércoles, 21 de octubre de 2026

TRAVESURAS


Llegaron a la vía férrea de circunvalación que corta el barrio, sin valla, sin resguardo alguno. La miseria se familiariza con el peligro como con un pariente. Sintieron silbar la máquina, y los condenados se pusieron a bailar sobre los carriles, desafiando al tren mugidor que venía. Lo azuzaban, lo escarnecían, hasta que apareció la locomotora en la curva, y al ver la cerca se dispersaron como bandada de gorriones. El tren de mercancías pasó, enorme, pesado, haciendo temblar la tierra, y ellos, a un lado y otro de la vía, lo saludaban con espantosa rechifla, lo amenazaban con puños y palos, lo trataban de tú, remedaban con insolente escarnio los bufidos de la máquina, el desengoznado movimiento de las bielas, y, por último, pusieron al guardafreno como hoja de perejil. El tren les hacía ta tanto caso como a una nube de mosquitos, y desapareció, dejando atrás, su humo y su ruido. 



La Desheredada. Benito Pérez Galdós. Cátedra. p151-2

INFANCIA MÍSERA

149 desheredada 

domingo, 18 de octubre de 2026

MANICOMIO SIGLO XIX



Acércase a él un señor serio y bondadoso, pónele la mano en el hombro con blandura y cariño, le toma el pulso, lee brevemente en su extraviada fisonomía, en sus negras pupilas, en el caído labio, y, volviéndose a un joven que le acompaña, dice a éste:
—Bromuro potásico, doble dosis.
Sigue adelante el médico, y el paciente toma de nuevo su tono oratorio, tratando de convencer al tronco de un árbol. Porque la escena pasa en un gran patio cuadrilongo, cerrado por altos muros, sin resalto ni relieve alguno que puedan facilitar la evasión. Árboles no muy grandes, plantados en fila, tristes y con poca salud, si bien con muchos pájaros, dejan caer uniformes discos de sombra sobre el suelo de arena, sin una hoja, sin una piedra, sin un guijarro, llano y correcto cual alfombra de polvo. Como treinta individuos vagan por aquel triste espacio; los unos lentos y rígidos, como espectros; los otros, precipitados y jadeantes. Éste da vueltas alrededor de dos árboles, trazando con su paso infinitos ochos, sin cesar de mover brazos, manos y dedos, fatigadísimo, sin sudar, y balbuciente sin decir nada, rugoso el ceño, huyendo con indecible zozobra de un perseguidor imaginario. Aquél, arrojado en tierra, aplica la oreja al polvo para oír hablar a los antípodas, y su cara de idiota, plantada en el suelo, es como un amarillo melón que se ríe. Un tercero canta en voz alta, mostrando un papel o estado sinóptico de los ejércitos europeos, con división de armas y los respectivos soberanos o jefes, todo lo cual debe ser puesto en música.




La Desheredada. Benito Pérez Galdós. Cátedra. p69

lunes, 12 de octubre de 2026

LA ANGUSTIA DE UN LISIADO


Un hombre desesperado: el conserje Gascón, sin piernas. El camión en que iba se estropeó, como tantos otros, quedándose en la cuneta. Todos los ocupantes tomaron por asalto otros vehículos; Gascón quedó al margen, a ras de tierra, con su carrito, a merced de quien le echara una mano. El gorro que llevaba era de la FAI, así que ya sabía que ningún comunista se detendría para ayudarlo. Pero tampoco se detenían los anarquistas. Su pánico era grande, pues al parecer los «fascistas» habían ya rebasado a Gerona. Por fortuna, la carreta de un campesino, cuyo caballo tenía majestad, recogió a Gascón, y el dueño le prometió a éste no abandonarlo hasta la frontera.



Un millón de muertos. José María Gironella.  Círculo de Lectores. p. 637

viernes, 9 de octubre de 2026

MUERTE POR CONGELAMIENTO

 Imposible dar un paso, imposible servirse de arma alguna, a no ser de la aviación. Reventaban los motores y los depósitos de agua, mientras varios compañeros de Miguel Rosselló morían helados al volante de sus camiones. Todas las banderas eran blancas, como si pidieran la rendición. Las tropas atacantes encontraban acomodo en el interior de Teruel, pero las situadas en descampado no tenían remedio. Lo primero en helarse eran los pies, sobre todo, los de los soldados que calzaban leves alpargatas. ¡Oh, sí, el comportamiento del frío se reveló lógico y sutil como la brújula de Moncho! A lo primero, atacaba las extremidades, y las orejas y la nariz; pero acto seguido se filtraba por los caminos que conducían al corazón. Una vez llegado a él, se detenía. ¡Momento cumbre! Empezaba a acariciar con ternura el corazón, lamiéndolo, hasta que de pronto lo mataba, obligando a la boca a sonreír.

 


Un millón de muertos. Gironella.

jueves, 8 de octubre de 2026

TRACOMA




​A Bolen le hubiera gustado tener una novia española, pero se le interpuso Fanny y él se rascó la barba musitando: «¡Qué le vamos a hacer!» Vivieron de cerca la batalla de Belchite, estuvieron en Almería, donde abundaban los ciegos y el tracoma, y se disponían a visitar la España «nacional», pasando por Francia.  

***

En la década de 1930, la provincia de Almería constituyó uno de los focos endémicos de tracoma (Chlamydia trachomatis) más graves de España y del área mediterránea europea. Las deplorables condiciones higiénico-sanitarias, la escasez de agua potable, el hacinamiento y el clima seco y polvoriento favorecieron la propagación de esta queratoconjuntivitis crónica transmisible.

Para el estudio del tracoma en Almería en torno a 1930 se deben considerar los siguientes aspectos históricos y epidemiológicos:

1. Situación epidemiológica y prevalencia

  • Cifras estimadas: A comienzos de la década de 1930, se calculaba que entre el 10 % y el 15 % de la población rural de la provincia padecía o había padecido tracoma en algún grado. En determinados municipios y zonas marginales de la capital, las tasas de prevalencia escolar superaban el 20 %.
  • Impacto en la población infantil: Los exámenes médicos realizados en las escuelas públicas reflejaban una incidencia crítica en edad escolar. Cientos de niños padecían folículos tracomatosos activos, lo que provocaba elevados índices de absentismo y ceguera parcial a edades tempranas.
  • Nombre popular: La elevada frecuencia de esta patología infecciosa generó que a los almerienses se les denominara coloquialmente en provincias vecinas con el término «legañosos», debido a la secreción mucopurulenta característica de las fases activas del tracoma y de las conjuntivitis bacterianas secundarias.

2. Estructura sanitaria y la Lucha Antitracomatosa

A partir de 1930, y especialmente con la instauración de la Segunda República en 1931, la Sanidad Nacional intensificó la organización de la Lucha Antitracomatosa:

  • Dispensarios Antitracomatosos: Se crearon y reforzaron dispensarios específicos dependientes de la Jefatura Provincial de Sanidad en la capital y en las comarcas más afectadas (como el Levante almeriense y el Bajo Andarax).
  • Misiones sanitarias escolares: Los médicos oftalmólogos e inspectores de sanidad realizaban exploraciones sistemáticas en las aulas mediante eversión del párpado superior para identificar los «folículos» o lesiones cicatriciales tempranas y aislar a los alumnos en fase contagiosa.
  • Red asistencial básica: Las opciones terapéuticas quirúrgicas de la época (como el raspado conjuntival o la expresión de folículos) se realizaban en el Hospital Provincial de Almería (Hospital de Santa María Magdalena).

3. Terapéutica médica disponible en 1930

Dado que la bacteria causante (Chlamydia trachomatis) no fue aislada hasta la década de 1950 y la penicilina no estuvo disponible comercialmente hasta años después, los tratamientos aplicados en 1930 eran sintomáticos y cáusticos:

  • Tópicos antisépticos y astringentes: Aplicación directa de soluciones de nitrato de plata (método de Credé modificado) y colirios a base de sulfato de cobre («piedra lípiz») o protargol.
  • Procedimientos quirúrgicos elementales: En estadios avanzados con cicatrización deformante (entropión y triquiasis —pestañas vueltas hacia dentro que rozan la córnea—), se practicaba la expresión mecánica de folículos o intervenciones quirúrgicas palpebrales para prevenir la opacidad corneal y la ceguera definitiva.
  • Medidas profilácticas: Campañas de educación en higiene individual (evitar compartir toallas, pañuelos o palanganas de agua) y mejora del saneamiento ambiental.

Referencias

  • Campos Marín, R., & Huertas, R. (1999). La medicina social en la España del primer tercio del siglo XX. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
  • Delgado Martínez, A. (2007). Sanidad y sociedad en Almería (1900-1936). Universidad de Almería.
  • Granjel, L. S. (1986). Historia de la medicina española. Ediciones Universidad de Salamanca.
  • Ministerio de Trabajo, Sanidad y Previsión. (1932). Memoria de la Dirección General de Sanidad correspondiente al año 1931. Imprenta del Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús.