lunes, 31 de agosto de 2026

JULES E JIM, AVANT LA LETTRE


Jules et Jim. François Truffau. 1967

El mágico prodigioso. Jornada I. versos 847-886. ed. Cátedra. 1632



En las comedias del Siglo de Oro, en múltiples ocasiones los criados replican en tono de broma, las vicisitudes de los nobles amos. En la comedia de santos El mágico prodigioso, de Pedro Calderón de la Barca (1632):

- la dama noble, Justina, rechaza a sus dos elevados pretendientes
- la criada Livia, no elige, alterna a los criados Clarín y Moscón

¡1632 y en la obra de un sacerdote¡

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Clarín. Señora Livia.

Moscón. Señora Livia, aquí estamos los dos.

Livia. Pues ¿qué queréis vos? Y vos ¿qué queréis?

Clarín. Que usted ahora,    por si por dicha lo ignora, sepa que bien la queremos.
Para matarnos nos vemos; pero atentos a no dar escándalo en el lugar, que uno escoja (de nosotros) pretendemos.

Livia. Es tan grande el sentimiento de que así me hayáis hablado que mi dolor me ha dejado sin razón ni entendimiento. ¡Qué uno escoja! ¿Hay sufrimiento en lance tan importuno? ¿Uno yo! ¿Pues oportuno no es para tener (¡ay Dios!) este ingenio a un tiempo dos? ¿Qué queréis que escoja uno? 

Clarín. ¿Dos a un tiempo, cómo quieres? 

Livia. ¿No te embarazarán dos? No, que de dos en dos los digerimos las mujeres. 

Moscón. ¿De qué suerte te prefieres a eso? 

Livia. ¡Qué necia porfía! Queriéndos la lealtad mía...

Moscón. ¿Cómo? 

Livia. Alternative. 

Clarín. Pues ¿qué es alternative? 

Livia. Es querer a cada uno un día. (Vase.) 

Moscón. Pues yo escojo este primero. 

Clarín. Mayor será el de mañana; yo le doy de buena gana. 

Moscón. Livia, en fin, por quien yo muero hoy me quiere y hoy la quiero. Bien es que tal dicha goce. 

Clarín Oye usted, ya me conoce.

Moscón. ¿Por qué lo dice, concluya?

Clarín. Porque sepa que no es suya, en dando que den las doce. (Vase)

jueves, 20 de agosto de 2026

SARNA


En su obra de 1637 El mágico prodigioso, nuestro buen Calderón de la Barca menciona el tratamiento de la sarna con preparados tópicos de azufre. Y ello ocurre como broma cuando el diablo se hace presente ante unos criados, con ese olor característico del enemigo.

***

Clarín. ¿No sabes que he pensado?
Moscón. ¿Qué?
Clarín. Que del terremoto ha reventado / algún volcán, que mucho azufre he olido.
Moscón. Que es el huésped a mí me ha parecido.
Clarín. Malas pastillas gasta. Mas yo infiero / la causa.
Moscón. ¿Qué es?
Clarín. El pobre caballero/ debe tener sarna, y hase untado / con ungüento de azufre.
Moscón. En ello has dado.



lunes, 3 de agosto de 2026

GOTA MATUTINA






El horror de despertar, con veinte años, tras ser iniciado en el sexo en 1934 por una prostituta. La temida gota matutina o gota militar: blenorragia.


El tratamiento de la sífilis con penicilina se introdujo en 1945, por lo que en los años de la guerra civil española (1936-1939) todavía no se disponía de esta efectiva terapia. Es cierto que por aquellos años esta enfermedad se trataba ya con arsenicales (Salvarsan), pero este tratamiento - aparte de tener importantes efectos secundarios - era largo y prolijo. La sífilis pues, era una enfermedad que producía estragos en la población. Carteles Sanitarios de la Guerra Civil.

Fuente: Los cipreses creen en Dios.

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Ignacio se acostó después de leer y releer las tres cartas. Le dolía la cabeza; la discusión con Mateo le había agotado.
Durmió con pesadez, tapada la cabeza, hasta las seis.
A las seis despertó bruscamente. Sacó la cabeza de entre las sábanas. Le había parecido sentir una punzada en el bajo vientre. Permaneció inmóvil un instante, auscultándose. La habitación estaba a oscuras. Otra punzada. Se hubiera dicho que una vida secreta había penetrado durante el sueño debajo de las mantas y que atacaba su centro.
De pronto le asaltó un temor. De un brinco se sentó en la cama y encendió la luz. Conteniendo la respiración dio un tirón a las sábanas: en el centro de ellas se extendía una mancha de pus.





Los cipreses creen en Dios, capítulo XXXVIII






jueves, 30 de julio de 2026

EL BARREÑO


De cuando una palangana de hojalata y una pastilla de jabón lagarto bastaba para la higiene infantil.



Ignacio lo más lejano que recordaba era cuando su madre, Carmen Elgazu, los sábados, en Málaga, le sentaba dentro de una palangana, desnudo, con las piernas fuera, y con una esponja le frotaba todo el cuerpo. Ana María gozaba lo suyo imaginando las gotas resbalando por la diminuta columna vertebral de Ignacio.


Los cipreses creen en Dios. Jose María Gironela.

sábado, 25 de julio de 2026

LA VIDA ES HÍDROPS

 
La vida es sueño. Calderón. Acto I . cv. 227-232.


Ojos hidrópicos creo
que mis ojos deben ser, 
pero cuando es muerte el beber,
beben más, y, desta suerte
viendo que el ver me da muerte,
estoy muriendo por ver.