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domingo, 19 de abril de 2026

OBESIDAD MÓRBIDA

Luis Zapata de Chaves (1526-1595) relata sus luchas contra la obesidad y las medidas extremas que tomó para combatirla. Nos lo relata en la Miscelánea (también conocida como Varia historia).


Yo temí la gordura tanto en mi juventud, viendo los inconvenientes dichos, que hice al reparo remedios grandísimos. No cené en más de diez años, sino comía al día una sola vez; nunca bebí antes ni después vino, con lo que se engorda mucho; no comí en grandísimo tiempo cocido; anduve algún tiempo vendado el cuerpo, dormí algunas noches con grebas para enflaquecer las piernas; vestía y calzaba tan justo que era menester descoser a la noche las calzas para quitármelas (porque a la noche a todo hombre se le engrüesan las piernas) y cuando había sarao y danzas con las damas a la noche en Palacio, porque la cama enflaquece las piernas, me acaeció muchas veces para llevar delgadas estarme en la cama todo el día, con lo que al fin salí, gracias a Dios, con mi intento, ni yo llegara hoy a sesenta y seis años con salud, si la templanza no fuera en mí ayuda y remedio.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

VENTAJAS DE LA ENFERMEDAD

Epístola XVI

Antonio de Guevara, obispo de Mondoñedo, 
al Duque de Alba Don Fadrique de Toledo. (1524)

Vuestra Señoría me escribe que también ha estado malo, y que da todo su mal por bien empleado, así por verse sano, como por estar con un santo propósito de irse á la mano al pecar, y de abstenerse del comer. Á mí, señor, me pesa de corazón que hayáis estado malo, y pláceme mucho, y muy mucho, que estéis dese buen propósito; aunque es verdad que holgaría más de véroslo cumplir, que no de oiroslo prometer; porque los infiernos están llenos de buenos deseos, y el paraíso está lleno de buenas obras. Sea lo que fuere, que para mí no hay cosa en que más conozca ser un hombre cuerdo ó no, que es verle cómo se vale en la adversidad, y cómo se aprovecha de la enfermedad. No hay igual locura con emplear mal la salud, ni hay igual cordura con sacar algún fruto de la enfermedad. Cum infirmior, tunc fortior sum. Decía el Apóstol, que cuando estaba enfermo, entonces estaba más recio; y esto decía él, porque al enfermo ni le hincha soberbia, ni combate lujuria, ni le derrueca avaricia, ni le molesta envidia, ni le altera ira, ni le sojuzga gula, ni le descuida pereza, ni aun le desvelan pundonores de honra. ¡Pluguiese á Dios, Sr. Duque, que tales fuésemos sanos, cuales prometimos de ser cuando estábamos enfermos!