En el poema de Gilgamesh se nos cuenta, muy gráficamente, la alegría y la actitud de quien se va acercando, desde lejos, al ser querido, del que espera la gratificación erótica. Son pocos versos pero elocuentes.
Que quién esté a una legua doble
se dé palmadas en el muslo,
que quién esté a dos leguas dobles
se suelte ya los cabellos ...¡
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