Cuando se da una terrible sequía en Jerusalén, el trabajo infantil es importante. Lo dice Jeremías, 14, 1 - 3. (Biblia. BAC).
Llegó la palabra de Yahvé a Jeremías a propósito de la sequía:
Judá está de duelo y sus puertas languidecen, se inclinan hacia tierra, y se alza el grito de Jerusalén.
Sus magnates mandaron a los zagales por agua; fueron éstos a los pozos, no hallaron agua y se volvieron con sus cántaros vacíos.