Nos cuenta Luís Vélez de Guevara, en el divertido El diablo cojuelo, otra escena terrible de abuso infantil, que no nos queda, pese a todo, tan lejano en España. Esconde una triste realidad de la época: el alquiler de bebés y niños huérfanos o de familias extremadamente pobres por parte de mendigos para conmover a los transeúntes y conseguir más limosna.
..... y la Paulina, que apellidaban ansí porque maldecía a quien no le daba limosna, se picó con la Galeona, que llamaban desta suerte porque andaba artillada de niños que alquilaba para pedir, sobre haber dicho unas palabras preñadas.