sábado, 4 de mayo de 2019

LA SELECCIÓN DE LOS RECLUTAS EN VEGECIO


Hipocrates de Cos

Cuando la guerra se impone como último recurso, es prioritario la selección, a lo largo de la historia de la humanidad, de los mejores varones.
Por eso nuestro ya conocido Flavio Vegecio Renato  en su Epitoma rei militari es la primera cuestión de método que aborda y comienza afirmando la influencia de las diversas regiones y climas en la cualidad de sus hombres. 

II.    LA SELECCIÓN DE LOS RECLUTAS

Para tratar nuestra materia con algún método, deberíamos antes examinar qué provincias o naciones van a preferirse para proveer de reclutas a los ejércitos. Es cierto que cada país produce tanto hombres valientes como cobardes; pero es igualmente cierto que algunas naciones son naturalmente más aguerridas que otras y que el valor, así como la fortaleza de cuerpo, dependen grandemente de la influencia de los distintos climas.


Esta relación hombre/terruño, con la especificación de la influencias de los diversos climas en la cualidad de sus habitantes la encontramos en la medicina hipocrática en su obra Sobre los aires, aguas y lugares.(*)


HIPÓCRATES. “Sobre los aires, aguas y lugares”

Las (ciudades) que están orientadas hacia la salida del sol son, como es natural, más sanas que las que miran hacia el Norte y que las orientadas hacia los vientos calientes, aunque sólo haya un estadio de separación entre ellas. Pues, en primer lugar, el calor y el frío son más moderados, y, además, todas las aguas orientadas hacia la salida del sol son, por fuerza, claras, de olor agradable y blandas. No se produce niebla en esa ciudad, pues lo impide el sol, cuando se levanta y resplandece. Efectivamente, por la mañana domina aquél por lo general. Los habitantes, por su aspecto, gozan de buen color y vigor, más que en cualquier otro sitio, si no lo impide alguna enfermedad. Tienen la voz clara y son mejores en actitud  e inteligencia que los orientados hacia el Norte, del mismo modo que son también mejores los demás seres que nacen en este lugar.





domingo, 21 de abril de 2019

LAS DUDAS DE SAN JOSÉ EN LA LITERATURA





Antes de los estudios genéticos no existía forma humana de asegurar la filiación paterna de un hijo. Estas dudas ya las tiene José con su hijo y la literatura religiosa en los primeros siglos se permitió relatar las cuitas de este santo varón. Veáse de Guzman Manrique la obra de 1476 “El nacimiento de nuestro señor”(1)


La Representaçión del Nasçimiento de Nuestro Señor



Lo que dize JOSEPE, sospechando de Nuestra Señora:

 
 ¡Oh viejo desventurado!
Negra dicha fue la mía
en casarme con María
por quien fuesse deshonrado.
   Ya la veo bien preñada,
no sé de quién, nin de cuánto.
Dizen que d'Espíritu Santo,
mas yo d'esto non sé nada.
La oraçión que faze la GLORIOSA:

 
   ¡Mi solo Dios verdadero,
cuyo ser es inamovible,
a quien es todo posible,
fáçil e bien fazedero!
   Tú que sabes la pureza
de la mi virginidad,
alumbra la çeguedad
de Josep, e su simpleza.


El ÁNGEL a JOSEPE:

 
   ¡Oh viejo de muchos días,
en el seso de muy pocos;
el principal de los locos!
¿Tú no sabes que Isaías
dixo: «Virgen parirá»;
lo cual escribió por esta
doncella gentil, honesta,
cuyo par nunca será?



Cuando tuvo lugar más tarde el Concilio de Trento, ya no se toleraron estas dudas metódicas sobre la paternidad de Jesús de Nazaret, prohibiendo la censura contrareformista la representación de una obra semejante “Auto de la Confusión de San José” de de Juan de Quirós. (2)


viernes, 19 de abril de 2019

NIÑOS Y PIEDRAS



La infancia y sus usos y costumbres cambian. Yo, con cincuenta y un años, he jugado con calles de arena sin coches, con balones de reglamento y, en contadas ocasiones me he apedreado con los niños de otras calles. Ahora nuestros niños están, afortunadamente, mucho más seguros en nuestras calles, pero la relación entre los niños y las piedras viene de antiguo como lo muestra la historia de los honderos baleares que ya nos cuenta Flavio Vegecio Renato  en su Epitoma rei militari.  (*)



XVI. LA HONDA. (1)

"Se debe instruir a los reclutas en el arte del lanzamiento de piedras tanto a mano como con honda. Se dice que los habitantes de las islas Baleares han sido los inventores de la honda, y que su sorprendente destreza en el manejo la debían a la forma de enseñar a sus niños. Sus madres no les permitían coger su comida si antes no la habían derribado con sus hondas. Los soldados, a pesar de su armadura defensiva, quedan a menudo más vejados por los cantos rodados que por las flechas del enemigo. Las piedras matan sin lacerar el cuerpo y la contusión es mortal sin pérdida de sangre. Es universalmente sabido que los antiguos emplearon honderos en sus combates. Existe el mayor motivo para instruir a todas las tropas, sin excepción, en este ejercicio, pues la honda no suele considerarse de gran importancia y a menudo resulta del mayor servicio, especialmente cuando se está obligado a combatir en poblaciones de piedra, o a defender una montaña o promontorio, o al rechazar al enemigo que ataca una ciudad o castillo."






domingo, 5 de agosto de 2018

TAXONOMANÍA: NEOLOGISMO (NECESARIO)



Pocas veces le es dado a un ser humano (hombre o mujer) la posibilidad de pasar a los anales de la historia por mor del descubrimiento de un nuevo continente, una nueva peste, una nueva tendencia de la moda o el último elemento de la tabla periódica de Dmitri Mendeléyev.
Más accesible y cercano al nivel en que nos movemos los comunes que integramos el FILANDÓN está en nuestra mano la creación de un neologismo necesario; palabra inexistente por pasar inadvertido hasta ese momento el concepto o la idea que define, reclama y formaliza.
Creo que me ha llegado ese momento en que la Fama, con sus trompetas llama a mi humilde umbral.
Propongo, por absolutamente necesario el neologismo: TAXONOMANÍA. En primer lugar, no debe ser confundido en virtud de su cercanía fonética con taxonomía (que ya se encuentra en el diccionario de la RAE, cuya etimología es clara: del gr. τάξις táxis 'ordenación' y -nomía. Con casi los mismos mimbres, cambiando – nomía por –manía, tendremos palabra.
Una vez creada, por virtud del uso libérrimo del hablante español para suplir un concepto que existe y que permanece innombrado, propongo la siguiente definición, que indudablemente ofrezco gratis et amore a los sesudos miembros de la Academia:

-          taxonomanía
-          Del gr. τάξις táxis 'ordenación' y μανία -manía '-manía'.
-          1. f. Med. Desmedido afán clasificatorio. Placer patológico por las clasificaciones y listas ordenadas.

5 de agosto del año del Señor de 2018


sábado, 31 de diciembre de 2016

GEMELOS DE PADRES DIFERENTES





Alcmena y sus hijos: Heracles (matando serpientes en la cuna) e Ificles



El mundo de los embarazos gemelares siempre tiene algo de misterioso. En la mitología griega son frecuentes los gemelos concebidos de una misma mujer (Leda (1), Alcmena (2)) pero de dos padres, uno divino (Zeus) y otro mortal, humano.

Encontramos así a Heracles e Ificles, Cástor y Pólux, Helena y Clitemnestra. Todo este asunto de los embarazos múltiples, cuando los padres son varios se denomina superfetación o gemelos dicigóticos heteroparentales, y al parecer no son tan infrecuentes cuando en un ciclo ovulatorio femenino se produce una doble ovulación (algún autor los tasa en 1 de cada 400 embarazos gemelares dicigóticos). * **

Hoy os acerco la historia de Alcmena, según lo relata Hesíodo en su obra Escudo, versos 45 y siguientes. (*)

¡Feliz 2017¡



PS.


-          Alcmena. Esposa de Anfitrión

-      Electrión. Padre de Alcmena

-          Heracles. Hijo de Zeus y Alcmena

-          Ificles. Hijo de Anfitrión y Alcmena




Así fue como Alcmena, hija del conductor de pueblos, Electrión dejando sus moradas y la tierra de la patria, llegó a Tebas con el bravo Anfitrión. Y en verdad que superaba a la raza toda de las mujeres; y ni en belleza ni en estatura podría competir con ella ninguna de las mortales que habían parido después de acostarse con hombres. De su cabeza y de sus párpados azules emanaba un encanto parecido al de Afrodita de oro; y en su corazón honraba a su marido más de lo que hasta entonces hubiera honrado al suyo ninguna otra mujer.



Sin embargo, Anfitrión, irritado a causa de unos bueyes, había matado, domeñándole por fuerza, al ilustre padre de Alcmena; y dejando entonces la tierra de la patria, había, ido, como suplicante, a Tebas para ver a los cadmeos portadores de escudos; y ahí era donde vivía con su noble mujer, aunque privado de su amor, porque no le estaba permitido subir al lecho de la hija de Electrión, la de hermosos tobillos, antes de vengar el asesinato de los magnánimos hermanos de su mujer y antes de quemar las ciudades de los héroes tafíenses y teleboenses. Y se le impuso esta misión, poniendo por testigos a los Dioses; y por eso, temiendo su cólera, se apresuraba él a llevar a cabo rápidamente su gran empresa, tal y como se lo había ordenado Zeus. Y con él caminaban, pletóricos del deseo de la guerra, los beodos domadores de caballos, respirando por encima de sus escudos, y los locrienses, que combatían con armas cortas, y los magnánimos procios. Y era su jefe el noble hijo de Alceo, gloriándose de estos pueblos.
Y el Padre de los hombres y de los Dioses urdió en su espíritu otro designio, con el fin de engendrar para los Dioses y los hombres industriosos un héroe que apartara lejos de ellos el peligro. Al punto, urdiendo astucias, descendió del Olimpo, pletórico de deseo nocturno por una mujer de hermosa cintura. Y llegó al Tifaonio. Luego, el sabio Zeus subió a la cumbre más alta del Ficio, en donde se asentó meditando en su espíritu sus designios maravillosos. Y en esa misma noche, se unió de amor con la hija de Electrión, la de hermosos tobillos, y satisfizo su deseo; y en esa misma noche, el príncipe de pueblos el ilustre héroe Anfitrión, volvió a su morada después de dar cima a su magna empresa. Y no quiso ir en busca de sus servidores y de sus pastores sin haber subido antes al lecho de su mujer: tan violento era el deseo que poseía aquel pastor de pueblos. Lo mismo que un pobre que escapa con júbilo la desdicha, a la enfermedad o a rudas cadenas, Anfitrión, libre de su empresa, volvió lleno de gloria a su morada y se acostó esa noche con su mujer venerable, gozando de los dones de Afrodita de oro. Y así puesta encinta por un Dios y a la vez por el más bravo de los hombres, Alcmena parió, en Tebas la de las siete puertas, dos hijos gemelos, pero desemejantes de espíritu, aunque hermano»; el uno de mal carácter, el otro el más irreprochable y el más bravo de los hombres, el terrible y poderoso Heracles; y concibió a éste dé Zeus Cronión, que amontona las nubes, y a Ificles del príncipe de pueblos Anfitrión. Eran desemejantes, porque al uno le había concebido de un mortal y al otro de Zeus. Cronión, que manda en todos los Dioses.”


Zeus y Alcmena






viernes, 2 de diciembre de 2016

¡ EN ESTO HA SALIDO A TI....¡




Ares y Afrodita



¿Cuántas veces aquellos de nosotros que trabajamos con niños no hemos asistido a peleas entre los padres en nuestra consulta? Son situaciones extremadamente desagradables y no es nada infrecuente que uno se enfrente al otro achacándole todos o algunos de los defectos del hijo, siempre heredados del otro progenitor.
Curiosamente este problema no solo se da entre los humanos mortales, sino al parecer, si hacemos caso a Homero, entre los dioses olímpicos. En el texto de hoy, extraído de la Ilíada, veremos a Zeus dirigirse a su hijo Ares, dios de la guerra y colérico adjudicar su mal carácter a una herencia de su madre, Hera.



"-¡Inconstante! No te lamentes, sentado junto a mí, pue me eres más odioso que ningún otro de los dioses del Olimpo. Siempre te han gustado las riñas, luchas y peleas, y tienes el espíritu soberbio, que nunca cede, de tu madre Hera a quien apenas puedo dominar con mis palabras. Creo que cuanto te ha ocurrido lo debes a sus consejos. Pero no permitiré que los dolores te atormenten, porque eres de mi linaje y para mí te parió tu madre."

Canto V, 889, Ilíada


Zeus y Hera



jueves, 10 de noviembre de 2016

MIASIS







El amor que una madre tiene para sus hijos es inmenso pero puede expresarse en signos mínimos, leves, alados. Todos importantes para el cuidado físico y psíquico de su criatura, para evitarle todo daño.(1)

Traigo hoy una de las comparaciones que en la Ilíada permiten que el mundo real se inmiscuya en el épico relato poblado de héroes y dioses.

“No se olvidaron de ti, oh Menelao, los felices a inmortales dioses y especialmente la hija de Zeus, que impera en las batallas; la cual, poniéndose delante, desvió la amarga flecha: apartóla del cuerpo como la madre ahuyenta una mosca de su niño que duerme con plácido sueño, y la dirigió al lugar donde los anillos de oro sujetaban el cinturón y la coraza era doble. La amarga saeta atravesó el ajustado cinturón, obra de artífice; se clavó en la magnífica coraza, y, rompiendo la chapa que el héroe llevaba para proteger el cuerpo contra las flechas y que lo defendió mucho, rasguñó la piel y al momento brotó de la herida la negra sangre.”

Ilíada. IV, 127