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lunes, 3 de agosto de 2026

GOTA MATUTINA






El horror de despertar, con veinte años, tras ser iniciado en el sexo en 1934 por una prostituta. La temida gota matutina o gota militar: blenorragia.
El tratamiento de la sífilis con penicilina se introdujo en 1945, por lo que en los años de la guerra civil española (1936-1939) todavía no se disponía de esta efectiva terapia. Es cierto que por aquellos años esta enfermedad se trataba ya con arsenicales (Salvarsan), pero este tratamiento - aparte de tener importantes efectos secundarios - era largo y prolijo. La sífilis pues, era una enfermedad que producía estragos en la población. Carteles Sanitarios de la Guerra Civil

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Ignacio se acostó después de leer y releer las tres cartas. Le dolía la cabeza; la discusión con Mateo le había agotado.
Durmió con pesadez, tapada la cabeza, hasta las seis.
A las seis despertó bruscamente. Sacó la cabeza de entre las sábanas. Le había parecido sentir una punzada en el bajo vientre. Permaneció inmóvil un instante, auscultándose. La habitación estaba a oscuras. Otra punzada. Se hubiera dicho que una vida secreta había penetrado durante el sueño debajo de las mantas y que atacaba su centro.
De pronto le asaltó un temor. De un brinco se sentó en la cama y encendió la luz. Conteniendo la respiración dio un tirón a las sábanas: en el centro de ellas se extendía una mancha de pus.





Los cipreses creen en Dios, capítulo XXXVIII






jueves, 30 de julio de 2026

EL BARREÑO


De cuando una palangana de hojalata y una pastilla de jabón lagarto bastaba para la higiene infantil.



Ignacio lo más lejano que recordaba era cuando su madre, Carmen Elgazu, los sábados, en Málaga, le sentaba dentro de una palangana, desnudo, con las piernas fuera, y con una esponja le frotaba todo el cuerpo. Ana María gozaba lo suyo imaginando las gotas resbalando por la diminuta columna vertebral de Ignacio.


Los cipreses creen en Dios. Jose María Gironela.

jueves, 5 de febrero de 2026

EL NIÑO EN EL ESTANQUE



Claramente Hijos de la Ira es una obra triste, nihilista, terrible. Dámaso Alonso no da tregua. En su poema El día de los difuntos hay un fragmento terrible en el que se narra el peligro en que se encuentra un niño, un niños que ¿era él mismo?


¡No, no le conozco, no sé quién es aquél niño!
Ni sé siquiera si es un niño o una tenue llama de alcohol
sobre la que el sol y el viento baten.
Y le veo lejano, tan lejano, perdido en el bosque,
furtivamente perseguido por los chacales más carniceros
y por la loba de ojos saltones y pies sigilosos que lo ha de devorar por fin
entretenido con las lagartijas, con las mariposas,
tan lejano,
que siento por él una ternura paternal,
que salta por él mi corazón, de pronto,
como ahora cuando alguno de mis sobrinitos se inclina sobre el estanque de mi jardín,
porque sé que en el fondo, entre los peces de colores,
está la muerte.
(¿Me llaman? Alguien con una voz dulcísima me llama. ¿No ha pronunciado alguien mi
nombre?
No es a ti, no es a ti. Es a aquel niño.
¡Dulce llamada que sonó, y ha muerto!)


domingo, 25 de enero de 2026

INDUCCIÓN A LA TRAVESURA




Anoche me sorprendió la viveza y la alegría de este poema que Don Dámaso Alonso dedicó al hijo del poeta Luis Rosales. Es alegre, feliz , divertido; un canto a la infancia y sus travesuras y maldades. Me ensanchó el alma su lectura.

Los consejos del tío Dámaso a Luis Cristóbal

Haz lo que tengas gana,
Cristobalillo,
lo que te dé la gana,
que es lo sencillo.
 
Llegaste a un mundo donde
manda la chacha,
mandan los mandamases
y hay poca lacha.
 
Caso nunca les hagas
a los mayores.
Los consejos de Dámaso
son los mejores.
 
Tira, mi niño, tira,
si te da gana,
los libros de papito
por la ventana.
 
Cuélgate de las lámparas y los manteles,
rompe a mamita el vaso
de los claveles.
 
¿Que hay pelotón de goma?
Chuta e impacta.
¡Duro con la pintura
llamada abstracta!
 
Rompe tazas y platos.
¡Viva el jolgorio
y las almas benditas
del purgatorio!
 
La mejor puntería
te la aconsejo
si es que se pone a tiro
cualquier espejo.
 
Aún hay más divertido:
coge chinillas,
y con un tiragomas,
¡a las bombillas!
 
Pero ahora se me ocurre
algo estupendo,
donde papá se encierra
vete corriendo.
 
¡Macho, cuántos papeles!
Tú, con cerillas,
vas y a papá le quemas
esas cosillas...
 
¡Verás qué cara pone!
¡Qué gracia tiene!
Anda, sin que te vea,
mira que viene.
 
Vamos a divertirnos
tú y yo, mi cielo.
Es un asco este mundo:
conviene que lo
 
pongamos boca abajo.
¡Es tan sencillo!
Vamos a hacer un mundo
nuevo, chiquillo!

sábado, 7 de junio de 2025

SEGURIDAD ALIMENTARIA



"A casi todos estos restaurantes y casas de comidas del barrio de Saint-Séverin llevaban clandestinamente, de los mercados centrales, por la madrugada, carnes que comenzaban a corromperse, pescados pasados, caza podrida y otra porción de desechos, que allí los adobaban para utilizarlos de nuevo."


Capítulo XI. Los últimos románticos. Pío Baroja, 1916

miércoles, 4 de junio de 2025

UN MÉDICO PERFECTO

Capítulo IV.  Los últimos románticos. Pío Baroja. 1916


"Conocía el doctor de Diego todas las martingalas de la práctica para contentar á la gente. Desconfiaba de lo nuevo , lo cual para la mayoría es signo de gran ciencia. Iba treinta ó cuarenta años atrasado en sus ideas, lo que no es mejor ni peor que ir al día, como la moda de boyuno es tampoco mejor que la de ayer, sino igual. Practicón en su oficio , obtenía grandes éxitos, y sobre todo, lo que era más importante para él, ganaba mucho dinero recetando agua de malvas y aceite de ricino. Su mayor habilidad consistía en satisfacer los caprichos del enfermo y resolver sus incompatibilidades: que á éste no le gustaba el chocolate , la leche ó el caldo , pues en seguida el doctor de Diego buscaba otra cosa para darle. Además, el doctor poseía conocimientos acabados y profundos del arte culinario é indicaba el verdadero modo de hacer el puré, la sopita de ajo ó el ponche, y cuando el ama de la casa no le comprendía, llamaba á la cocinera y le explicaba con todo detalle el tiempo que debía estar la cazuela ó la cafetera en el fuego, y otros extremos igualmente interesantes. Un médico cuya escala de conocimientos abarcaba desde las alturas de la psicología hasta las vulgaridades del fogón, necesariamente debía ser un sabio, v lo fuera ó no, el doctor de Diego pasaba por tal."

jueves, 14 de septiembre de 2023

LA MANO MUERTA (ALUCINACIÓN)


En su obra Diario de un enfermo, encontramos un Azorín abandonado y nihilista. Conoce brevemente el amor que de inmediato le arrebata la tuberculosis. 
En la entrada del 20 de noviembre a las 7 de la tarde, reflexiona, alucinado, sobre una mano momificada que tiene en su mesa. Vemos un Azorín "gore" que excusa su visión por la fiebre.




"En la mesa en que escribo, sobre caja negra de laca, tengo una de sus manos: fina, pequeña, piadosamente recogida, doblados ligeramente los secos dedos, puesto bajo el índice el pulgar. El reflejo verde de la lámpara, la ilumina. Un momento, la imaginación, febril, finge que se colorea y acarnosa el seco pergamino, que se distienden los dedos, que se anima la mano toda y da golpes cariñosos sobre la negra tapa - golpes con que la juventud muerta saluda y llama a la juventud viva..."