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viernes, 20 de marzo de 2026

MALDITA POLIO




Es una chica muy guapa. La pobre se quedó coja de un paralís que la dio cuando era muchacha, y ahora tiene una pata seca. A veces, viene por aquí a tomarse un blanco y siempre está muy amable con todos. En seguida se ve que tiene educación.

Dupont pensó que el chico del mostrador veía a la Encarnita como una lejana e imposible Dulcinea.

Y tiene buen carácter?

-No, eso, no; buenos sentimientos, sí tiene, pero buen carácter, no, las cosas hay que decirlas tal como son. Pero yo la disculpo, įsabe usted?, si yo tuviera una pata seca también estaría de mal humor.

-Hombre, sí, la cosa no es para estar muy contenta.

- Pues eso es lo que digo yo. Hay algunos que quieren pedir demasiado y dicen que lo que le pasa a la Encarnita es que está amargada, Pues, sí, señor, si está amargada hace bien, ¡qué contra ¡ Cuando Dupont y el vagabundo volvieron a asomarse a la ventana de casa del poeta, la doña Patro ya se había retirado para adentro; a lo mejor, estaba atendiendo a algún cliente que quería que le diese la tiña o el moquillo a sus enemigos.

La que todavía continuaba en su sitio era la Encarnita.

¿Qué, ya se han enterado ustedes de quién soy? ¿Ya saben que tengo una pata seca? ¿Ya les dijeron que no soy mujer de buen carácter, que lo que me pasa es que estoy amargada?

Dupont y el vagabundo no supieron qué contestar y se quedaron callados como muertos punto la Encarnita también se encerró en un hondo silencio.



Camilo José Cela. Del Miño al Bidasoa. Ed. Noguer, pág 318.



miércoles, 18 de marzo de 2026

NATURALEZA Y OSADÍA


En Ambrosero aparecen, a cien metros uno del otro, dos pasos de la vía, y por Gama, sobre otro más, un niño en cuclillas y con el cinturón al cuello desafía, por partida doble, a la máquina de vapor y al motor de explosión. ¡Los hay osados!

Niño, ¡que te va a dar el tren!

El niño, sin moverse de su cómoda postura, miró para el vagabundo.

No, señor, siempre me quito a tiempo.

El vagabundo dejó al chiquillo en paz con sus viejas necesidades. Los hay que, si no le echan un poco de emoción, no se divierten. En esto, como en todo, hay costumbres y manías para todos los gustos.


Camilo José Cela. Del Miño al Bidasoa. Ed. Noguer