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domingo, 25 de enero de 2026

INDUCCIÓN A LA TRAVESURA




Anoche me sorprendió la viveza y la alegría de este poema que Don Dámaso Alonso dedicó al hijo del poeta Luis Rosales. Es alegre, feliz , divertido; un canto a la infancia y sus travesuras y maldades. Me ensanchó el alma su lectura.

Los consejos del tío Dámaso a Luis Cristóbal

Haz lo que tengas gana,
Cristobalillo,
lo que te dé la gana,
que es lo sencillo.
 
Llegaste a un mundo donde
manda la chacha,
mandan los mandamases
y hay poca lacha.
 
Caso nunca les hagas
a los mayores.
Los consejos de Dámaso
son los mejores.
 
Tira, mi niño, tira,
si te da gana,
los libros de papito
por la ventana.
 
Cuélgate de las lámparas y los manteles,
rompe a mamita el vaso
de los claveles.
 
¿Que hay pelotón de goma?
Chuta e impacta.
¡Duro con la pintura
llamada abstracta!
 
Rompe tazas y platos.
¡Viva el jolgorio
y las almas benditas
del purgatorio!
 
La mejor puntería
te la aconsejo
si es que se pone a tiro
cualquier espejo.
 
Aún hay más divertido:
coge chinillas,
y con un tiragomas,
¡a las bombillas!
 
Pero ahora se me ocurre
algo estupendo,
donde papá se encierra
vete corriendo.
 
¡Macho, cuántos papeles!
Tú, con cerillas,
vas y a papá le quemas
esas cosillas...
 
¡Verás qué cara pone!
¡Qué gracia tiene!
Anda, sin que te vea,
mira que viene.
 
Vamos a divertirnos
tú y yo, mi cielo.
Es un asco este mundo:
conviene que lo
 
pongamos boca abajo.
¡Es tan sencillo!
Vamos a hacer un mundo
nuevo, chiquillo!

jueves, 31 de agosto de 2023

TRAVESURAS


Los muchachos han sido y son traviesos. En ocasiones crueles con débiles y diferentes. Veamos este breve pasaje del Licenciado Vidriera. ¿Hoy acaso sería acoso?


Tuviéronle encerrado sus amigos mucho tiempo; pero, viendo que su desgracia pasaba adelante, determinaron de condecender con lo que él les pedía, que era le dejasen andar libre; y así, le dejaron, y él salió por la ciudad, causando admiración y lástima a todos los que le conocían.

Cercáronle luego los muchachos; pero él con la vara los detenía, y les rogaba le hablasen apartados, porque no se quebrase; que, por ser hombre de vidrio, era muy tierno y quebradizo. Los muchachos, que son la más traviesa generación del mundo, a despecho de sus ruegos y voces, le comenzaron a tirar trapos, y aun piedras, por ver si era de vidrio, como él decía. Pero él daba tantas voces y hacía tales estremos, que movía a los hombres a que riñesen y castigasen a los muchachos porque no le tirasen.

Mas un día que le fatigaron mucho se volvió a ellos, diciendo:

-¿Qué me queréis, muchachos, porfiados como moscas, sucios como chinches, atrevidos como pulgas? ¿Soy yo, por ventura, el monte Testacho de Roma, para que me tiréis tantos tiestos y tejas?

Por oírle reñir y responder a todos, le seguían siempre muchos, y los muchachos tomaron y tuvieron por mejor partido antes oílle que tiralle.




El Monte Testaccio o Monte dei Cocci es una colina artificial construida durante los siglos I y III d. C. en la ciudad de Roma, cubre un área de 20 000 m² en su base y se alza hasta los 35 metros, 50 metros sobre el nivel del mar, si bien con toda probabilidad fue algo más alta. Se situaba dentro de la Muralla Aureliana y en la actualidad está cubierto por vegetación. (Wikipedia)