martes, 5 de enero de 2016

NOCHE DE REYES


 


Cuando abres determinados libros, una y otra vez, te encuentras siempre al albur de una sorpresa. Pasa con la Biblia y también me pasa con la Ilíada. Esta mañana, en el día de la noche de Reyes, Homero se me ha ofrecido en su Canto XVI; en sus primeros versos encontramos una hermosa comparación llena de ternura que protagoniza una niña atemorizada. Es Aquiles, quien viendo la angustia que muestra su amigo Patroclo lanza la bella imagen.

¡Una obra poblada de dioses y héroes, guerreros sometidos a terribles heridas, en la que de pronto brilla la pepita de oro de una sutil y hermosa comparación¡




“Así peleaban por la nave de muchos bancos. Patroclo se presentó a Aquiles, pastor de hombres, derramando ardientes lágrimas como fuente profunda que vierte sus aguas sombrías por escarpada roca. Tan pronto como le vio el divino Aquiles, el de los pies ligeros, se compadeció de él y le dijo estas aladas palabras:

—¿Por qué lloras, Patroclo, como una niña que va con su madre y deseando que la tome en brazos, le tira del vestido, la detiene a pesar de que está de prisa y la mira con ojos llorosos para que la levante del suelo? Como ella, oh Patroclo, derramas tiernas lágrimas.”


Ilíada. Canto XVI. Versos 1-7. (1)
 

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