lunes, 19 de julio de 2021

CERCO Y HAMBRE. CERCO AL HAMBRE


Todavía hoy, en el siglo XXI el hambre y la malnutrición infantil son una lacra de la humanidad, pues según la OMS cincuenta y dos millones de niños menores de cinco años sufren de emaciación. (*) Las guerras son responsables en buena parte de este problema y como no puede ser de otra manera, la literatura clásica lo ha destacado patéticamente.

Veámos hoy este fragmento de la mejor tragedia prelopista que ha dado España, La Numancia, de Don Miguel de Cervantes Saavedra.


Madre.

¿Qué mamas, triste criatura?

¿No sientes que, a mi despecho,

sacas ya del flaco pecho, 

por leche, la sangre pura?

Lleva la carne a pedaços

y procura de artarte,

que no pueden ya llevarte

mis flacos, cansados braços.








sábado, 17 de julio de 2021

EXPULSADOS: HOMBRES, MUJERES Y NIÑOS.



La historia del mundo está llena de expulsiones, de poblaciones forzadas a emigrar, a dejar atrás su nación. Aún en el siglo XX y XXI sigue ocurriendo: Libia, Siria, los Balcanes, etc. Tenemos a Eneas con Ascanio abandonando Troya caída. En la historia española son conocidas las expulsiones de los judíos y los moriscos (*). Toda Europa expulsaba gentes (Francia, Inglaterra, Holanda) antes que lo hiciera España. Y sin duda en cualquiera de estos forzados movimientos de población los niños son víctimas propiciatorias, con su educación y sus juegos cortados de raíz.
Hoy os traigo un fragmento de la tragedia Isabela (*), del zaragozano Lupercio Leonardo de Argensola(*). En ella el autor plantea una trama que es la imagen especular de lo que ocurrió con la expulsión de los moriscos. Aquí, Argensola plantea una fábula en la que los cristianos van a ser eliminados del reino musulmán de Zaragoza. Sin duda el tema de su España, de su momento histórico, lo mostró dándole la vuelta.




"Tú con esto no quieras, Isabela, declararte: 
aserena por Dios el claro gesto, 
que vienen nuestros padres á buscarte, 
y los demás cristianos desdichados, 
al preciso destierro condenados. Tenemos nuestra casa rodeada, 
y dentro que no cabe toda llena de la devota gente bautizada, 
a quien el Rey sin ocasión condena. 
Oye la ronca voz desentonada, 
que formada de tantas así suena: 
escucha por ventura si conoces de tus padres 
también las tristes voces. 
Un lloroso tropel de viejos canos, 
á quien muchas mujeres van siguiendo, 
hiere con triste son los aires vanos, 
á Dios perdón, y á ti piedad pidiendo. 
Estos llevan los niños de las manos, 
aquéllas á los pechos, 
reprimiendo las inocentes voces, 
que con lloro muestran también temor del fiero moro."





domingo, 11 de julio de 2021

RCP PEDIÁTRICA EN EL SIGLO XVI

 



¿Quién negará que la RCP en adultos y en niños ha salvado y  salvará a miles de niños si se aplica a tiempo y en la forma precisa? Hoy disponemos de ciencia contrastada, de medios y de formación cada vez más extendida en la población. Pero como toda ciencia, como toda técnica humana tiene una historia, no nace de la nada. Hoy traigo una típica historia renacentista de un poema épico que también es una novela bizantina en la que se describe la que parece la descripción somera de la reanimación de un niño de un año que arriba a una orilla para ser criado por un bondadoso anciano. La encontramos en el poema épico poco conocido El Monserrate de Cristobal de Virués (*) (**), dramaturgo valenciano de los siglos XVI - XVII. La voz que escucharemos, nos llega desde 1609, y es la del niño salvado de entre las aguas.


Canto IV, 435-480

En una de las quales (islas) retirado

Vivía un hombre santa y dulcemente,

A quien fuí yo del mar por hijo dado,

Siéndome el cielo próspero y clemente:

Oirás, Señor, un caso señalado,

Reveládome a mí por el prudente

Viejo que me crió de la manera

Que si su verdadero hijo fuera.

Contábame que, estando atento un día

Mirando como el mar bravo y furioso,

Con un levante que le revolvía

Con porfiado soplo y riguroso,

Sus altas olas con furor rompía

En su preciso límite arenoso,

Atronando la playa, que alterada

Estaba, negra, triste, y despoblada;

Vió llegar fluctuando a la ribera,

Allí muy cerca de donde él estaba,

Una ancha y hermosísima venéra,

Que por cosa admirable celebraba:

La qual, como si alguno la rigiera

En el rigor de la tormenta brava,

Los golpes de las olas esquivando

Del bravo mar, la tierra iba ganando.

Y al fin llegada, y puesta en salvamento,

Donde al soberbio mar la tierra enfrena,

Un niño echó con admirable tiento

Fuera del agua en la mojada arena;

Y luego del refluxo y mar violento

Sorbida fué, de arena y agua llena,

Quedando yo, que el niño era, tendido,

Sin pulso, sin aliento, y sin sentido.

El viejo, que mirando atentamente

Estuvo siempre aquella maravilla,

Con presurosos pasos diligente

A ver lo que era yo llega a la orilla;

Y visto, me levanta, y con ardiente

Zelo de caridad a su casilla

Me lleva, y con remedios principales

Vuélveme los espíritus vitales.

Tenía yo de edad un año, quando

Fuí por este camino así admirable

A ser hijo del viejo venerando,

En cristiandad, y en discrecion notable:

El qual, como estuviese vacilando,

Con discurso confuso y variable,

Acerca de mi nombre y nacimiento,

Y de aquel prodigioso acaecimiento;

Sucedió que, quitándome el vestido

Del tempestuoso mar todo mojado,

En un pequeño reliquiario asido

Un cordon, y con fuerza desatado,

Fué causa que se abriese; y de escondido

Manifiesto quedó un papel doblado,

Que era una oración hecha en mi ruego,

De quien mi nombre supo el viejo luego.

Supo que Juan Garín mi nombre era,

Y así me llamó siempre el sabio anciano;

Crióme allí desde esta edad primera

Hasta seis años con su industria y mano:

Al cabo de los quales la ribera

Del mar dexó, la isla, el rio, y llano,

Y subióse conmigo á Monserrate,

De cuyo asiento gustarás que trate.


sábado, 19 de junio de 2021

sábado, 24 de abril de 2021

LA DIALÉCTICA SE ENSEÑA DESDE PEQUEÑO


He sentido sincero alivio cuando, tras múltiples textos allegados en este blog, por fin encuentro uno en que los niños no son maltratados ni vilipendiados. Se relaciona con la enseñanza de la dialéctica y aquí se sostiene que por ser ésta una disciplina difícil, que permitiría al hombre abandonar lo concreto y subir hasta la idea, pasar de una simple, rastrera opinión a una sublime inteligencia del bien, debe ser enseñada desde corta edad. Platón lo dice y este libro de la República, el VI, es aquel del mito de la caverna. Lo recomiendo. Se trata de un mito, como los clasifica Gustavo Bueno, luminoso. ¡Buen provecho¡


República. XVI.

 

"De modo que lo concerniente a los números y a la geometría y a toda la instrucción preliminar que debe preceder a la dialéctica hay que ponérselo por delante cuando sean niños, pero no dando a la enseñanza una forma que les obligue a aprender por la fuerza. -¿Por qué? -Porque no hay ninguna disciplina -dije yo que deba aprender el hombre libre por medio de la esclavitud. En efecto, si los trabajos corporales no deterioran más el cuerpo por el hecho de haber sido realizados obligadamente, el alma no conserva ningún conocimiento que haya penetrado en ella por la fuerza. -Cierto -dijo. -No emplees, pues, la fuerza, mi buen amigo -dije-, para instruir a los niños; que se eduquen jugando y así podrás también conocer mejor para qué está dotado cada uno de ellos. -Es natural lo que dices -respondió. -Pues bien ¿te acuerdas -pregunté- de que dijimos que los niños habían de ser también llevados a la guerra en calidad de espectadores montados a caballo y que era menester acercarlos a ella, siempre que no hubiese peligro, y el hacer que, como los cachorros, probasen la sangre? -Me acuerdo -dijo. -Pues bien -dije-, al que demuestre siempre una mayor agilidad en todos estos trabajos, estudios y peligros, a ése hay que incluirlo en un grupo selecto. -¿A qué edad? -dijo. -Cuando haya terminado -dije- ese período de gimnasia obligatoria que, ya sean dos o tres los años que dure, les impide dedicarse a ninguna otra cosa; pues el cansancio y el sueño son enemigos del estudio. Además una de las pruebas, y no la menos importante, será esta de cómo demuestre ser cada cual en los ejercicios gimnásticos. -¿Cómo no? -dijo. "




Dialéctica y Gustavo Bueno

Idea de dialéctica y sus figuras

jueves, 15 de abril de 2021

NIÑOS Y MENDICIDAD


Terribles, horrorosos los hechos que se nos relatan en esta historia de los estudiantes y pícaros de la España del siglo XVI y XVII. No puedo ni imaginar este tráfico de niños para la mendicidad. Como tantas otras veces, niños maltratados a lo largo de nuestra historia.


"…encontramos una clasificación de los pícaros españoles en doce categorías. “Salteadores, que son aquellos que roban y matan en los caminos; estafadores, que asaltan a los ricos en sitio solitario, y, mostrándoles dagas, les amenazan de muerte si no les dan una cantidad determinada en cierto tiempo; capeadores, que se apoderan por la noche de las capas o van con librea de lacayos a casas de diversión, de donde roban lo que pueden, saludando a cuentos encuentran; grumetes, que toman este nombre de los aprendices de marino, que trepan a los mástiles, porque estos van provistos de escalas de cuerda, con garfios en los extremos, para hacer sus robos; apóstoles, que como san Pedro, van con los llaves y arrancan cerraduras; cigarreros, que frecuentan las plazas públicas y se llevan de un tijeretazo la mitad de una capa o de una basquiña; devotos, son ladrones religiosos, que despojan las imágenes de los santos y confían en la suavidad de las leyes de la Iglesia, que con una pena leve los castiga si son descubiertos; sátiros, ladrones de bestias, llamados así porque viven en los campos; dacianos, que sonsacan niños de tres o cuatro años, "y rompiendo los brazos y las piernas, los desfiguran para poderlos vender a los mendigos ciegos y otros vagabundos"; mayordomos, que roban provisiones y embaúcan a los mesoneros; cortabolsas, su nombre lo indica; éstos son los más numerosos en el país; duendes, son ladrones subrepticios, y maletas, que, dejándose llevar en bultos y baúles como si fueran mercancias, tienen fácil entrada en las casas."


Estudiantes, sopistas y pícaros. 
J. García Mercadal 
Editorial Austral, número1180, Buenos Aires,1954. Página 171





sábado, 10 de abril de 2021

PEREGRINOS, ALBERGUES, NIÑOS Y JUGUETES


Cualquiera de los escasos visitantes de este Blog, selecto donde los haya, habrá notado sin duda lo mal tratados que en general son los niños en los textos que comparto. ¡Cosas de los siglos pasados¡ Sin embargo hoy traigo un texto bello, luminoso, tierno. Las analogías entre los peregrinos, sus estaciones y la volubilidad de los niños y sus juguetes me parece enternecedora. 

El fragmento me ha salido al encuentro leyendo el Convivio dantino.

¡Espero que os guste¡


“E igual que el peregrino que va por un camino por el que nunca fue, cree que toda casa que ve a lo lejos es la hospedería, y hallando que no es tal, endereza su pensamiento a otra, y así de casa en casa, hasta que la hospedería llega, así nuestra alma apenas entra en el nuevo camino de esta vida nunca recorrido, dirige los ojos al término de su sumo bien, y cualquier cosa que ve le parece tener en sí misma algún bien, cree que es aquél. Y como su primer conocimiento es imperfecto, porque no está experimentado ni adoctrinado, los pequeños bienes le parecen grandes, y por aquéllos empieza a desear. Así, pues, vemos a los párvulos desear más que nada una manzana y luego desear un pajarillo; y más adelante desear lindos vestidos; y luego un caballo, y luego mujer; y luego algunas riquezas, luego riquezas grandes y luego grandísimas. Y acaece esto porque en ninguna de estas cosas encuentra lo que va buscando, y cree que lo ha de encontrar más adelante. Por lo cual se ve que los deseos preséntanse unos tras otros a los ojos de nuestra alma de manera en cierto modo piramidal, porque el más pequeño está sobre todos, y es como punta de lo último que se desea, que es Dios, como base de todos.”


Convivio, IV, XII, 14-16. Dante